☛El cáncer en el IESS: uso de medicamentos genéricos☚
- alene.cx

- 28 jul 2019
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Los tratamientos que brinda el Seguro Social para combatir el cáncer se ponen en duda por parte de pacientes y familiares de los mismos que han experimentado tratamientos dentro de los hospitales del IESS en los últimos años.
La dirección del IESS confirmó una deuda de $300 millones a clínicas privadas. El sistema de salud pública está en crisis y no ha destinado un buen presupuesto a fármacos. Según los últimos datos publicados por el Servicio de Compras Públicas (Sercop) en el 2018 la conjetura utilizada fue de $ 7.000 millones, fondos que se encuentran entre los más bajos registrados los últimos años.

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) es una entidad autónoma que forma parte del sistema de seguridad social que ampara a los ciudadanos ecuatorianos. Para poder acceder al mismo, el afiliado debe aportar mensualmente un porcentaje de su sueldo en caso de ser trabajador. Asimismo un porcentaje ya establecido al ser una decisión voluntaria. A cambio de sus aportaciones, el afiliado recibe varios beneficios en el área de salud, entre ellos se encuentran: medicina preventiva, atención en urgencias, maternidad, exámenes de diagnóstico, hospitalización, cirugías, tratamiento de enfermedades, rehabilitación y subsidio por enfermedad y maternidad. Entre las enfermedades que cubre el IESS se encuentran las catastróficas como es el cáncer. Esta condición requiere tratamientos altamente costosos, por lo mismo, no todos los pacientes oncológicos están en la capacidad de realizar sus tratamientos de forma particular.
TESTIMONIOS
Nancy Rivera, de 62 años de edad, en noviembre del 2017 fue diagnosticada con un cáncer denominado Linfoma no Hodgkiniano. Luego de 6 meses falleció en un hospital de especialidad del IESS.
Patricia Ruiz, su hija, manifestó durante la entrevista el desagrado que tiene hacia la gestión por parte del Seguro Social, refiriéndose al caso de su madre. “El tratamiento de mi mami fue muy corto y demasiado agresivo, su cuerpito no pudo luchar más contra esta terrible enfermedad”.
El tratamiento oncológico lo realizaron durante los primeros 4 meses en el Hospital Carlos Andrade Marín, el mismo que no mostró mejoras en lo absoluto, sino todo lo contrario, debilitó a Nancy notoriamente. Su familia se vio obligada a realizar exámenes nuevamente en el sector privado, los cuales demostraron que las quimioterapias realizadas en el hospital del IESS fueron en vano.
Después de aquel desconcertante resultado, su familia optó por comprar las medicinas y quimioterapia que se emplearía a partir de ese momento en adelante a Nancy Rivera. “En el IESS todos los procesos son muy lentos y utilizan medicamentos genéricos para tratar enfermedades como es el cáncer. En lugar de ser una ayuda para combatir la enfermedad, debilitan la poca fuerza que tiene el paciente.” afirmó Patricia.
En el cuarto de su madre guarda con mucha nostalgia recuerdos, entre ellos fotografías que mostraban el deterioro que causó el tratamiento realizado por el IESS.
El último mes que Nancy se sometió a tratamientos oncológicos fue en el la Clínica Pasteur para pronto ser desahuciada, ya que desde el inicio no recibió el tratamiento de manera adecuada.
“Mi mami falleció el 30 de junio del 2018 en la Clínica Pasteur, con problemas que comenzaron a desencadenarse a partir de los tratamientos que realizó el Seguro Social. Quise tomar acciones legales contra el Hospital Carlos Andrade Marín, pero entendí que sería una guerra que ya estaba perdida y preferí que mi mami descanse en paz, Dios necesitaba un ángel más a su lado”.

Fuente: El Comercio/El Hospital Carlos Andrade Marín cumple 48 años prestando sus servicios.
En una visita realizada al área de oncología en el Hospital Carlos Andrade Marín, el doctor David Moncayo contó su experiencia respecto a los pacientes con cáncer. Asegura que recibe un mínimo de 5 pacientes al día con algún diagnóstico de cáncer, de los cuales el 50% son derivados a otras clínicas que poseen el espacio y los tratamientos adecuados para diferentes tipos de cáncer. Afirmó que dentro de los tratamientos se utilizan medicamentos originales, pero asimismo muchos son genéricos porque no hay el presupuesto que se requiere para el manejo de medicación original.
“El medicamento recetado a los pacientes definitivamente influye en el proceso de mejora, sean o no medicamentos genéricos. En el caso de ser genéricos los mismos deben tener estudios de bioequivalencia. Lamentablemente hay muchos de ellos que son aprobados sin tenerlos y los cuales han participado en el proceso de compras públicas. No existen estudios que respalden que el medicamento genérico tenga los mismos efectos que el medicamento innovador que se creó inicialmente”.

Fuente: Mundo Noticias/El medicamento genérico adquiere el nombre de la sustancia medicinal que lo compone, es decir, el principio activo.
El médico especialista en oncología se negó a compartir datos, su justificación fue un acuerdo de confidencialidad que mantiene con la institución.
Para tratar de obtener dichos datos se emitió un oficio al ingeniero Julio Miranda, director administrativo del hospital, del mismo que no se recibió respuesta alguna.
Por otro lado, Carmen Gutiérrez, fundadora y actual presidenta de Asonic (Asociación ecuatoriana de padres de niños, niñas y adolescentes con cáncer) asegura que recibe y alberga niños de escasos recursos de distintas provincias con sus familias ya que llegan a Quito con la intención de combatir su enfermedad. Muchas de estas familias han vivido la decepcionante experiencia que conllevan la realización de tratamientos oncológicos en servicio público.
Su experiencia de cerca ha sido con el hospital Eugenio Espejo que trata de manera gratuita a niños con esta enfermedad. “Los tratamientos oncológicos que brinda el Estado no son los adecuados, en más de una ocasión hemos salido a protestar por nuestros derechos en salud como ciudadanos ecuatorianos, pero solo hemos recibido amenazas queriendo silenciar nuestros pedidos”, comentó Carmen.
Carmen con enojo e indignación sostiene que en estos 21 años siguiendo de cerca a esta enfermedad, incluso después de haber perdido a su hijo a causa de la misma, no se quedará tranquila hasta que las autoridades del IESS tomen conciencia real del daño que están causando a los pacientes con esta enfermedad y a sus familias. “Uno se topa en el camino con toda clase de médicos, muchos de ellos aceptaban que los medicamentos empleados no eran los más adecuados ya que se trataban de tratamientos de laboratorios genéricos y que su efecto no es el mismo”. Asimismo como lo afirmó el doctor Moncayo, interno en oncología del Hospital Carlos Andrade Marín.
Al no contar con los recursos necesarios, muchos pacientes deben conformarse con la atención y tratamientos que les provee el sistema público de salud o el IESS.
Dentro de la fundación existen varios testimonios que corroboran lo dicho. Las familias dentro de los establecimientos de Asonic tratan de mantener la esperanza, tanto en la parte médica en proceso como la parte burocrática a la cual se ven enfrentados.
Carolina (identidad protegida), asevera que intentó hablar acerca de las medicinas y tratamientos suministrados a su hijo ya que su efecto ha sido inútil e ineficaz al momento de tratar el cáncer. “Les dije que iba a hacer público el caso de mi pequeño y ellos me dijeron que no tendría sentido, lo mejor sería continuar el tratamiento y ver si con el tiempo mejora”.
Por otra parte, Miriam González, sobreviviente de cáncer de estómago, cuenta su experiencia y resultados en cuanto al tratamiento realizado en una institución privada.
A sus 65 años fue diagnosticada con cáncer de estómago en tercer grado, tenía un tumor maligno de 8 centímetros. Viajó desde Chile a Ecuador para realizar su tratamiento oncológico ya que en su país los precios eran mucho más altos. Su hija mayor y familia se encontraban en el país. “Visitamos a 4 oncólogos y ninguno nos supo dar esperanza. Luego nos encontramos con el doctor Hernán Lupera en el Hospital Metropolitano, y él fue el único que nos dio soluciones, por ende, esperanza de vida”.
Miriam se sometió a una cirugía para extirpar el tumor y realizó tratamientos con quimioterapia y radioterapia durante un año aproximadamente en el cual el resultado fue excelente. Miriam curó del cáncer que la aquejaba, gracias al tratamiento privado y sus ganas de seguir luchando. “Han pasado 8 años desde mi lucha contra el cáncer y me encuentro mejor que nunca”.
Carmen Rivera, expresó brevemente su experiencia al tratar su enfermedad en Solca, pagando un servicio privado. Fue detectada cáncer a la vesícula en el 2011 a sus 38 años. “Tenía un tumor maligno en mi vesícula, los médicos temían que la dolencia se hubiera expandido a otros órganos, tuve mucho miedo, pero lo vencí”, comentó Carmen.
Ella se sometió a una cirugía, seguida de 8 meses de quimioterapias que se realizaban 2 veces por semana. “Al culminar mi tratamiento la parte más difícil fue realizar los exámenes para saber si el cáncer había desaparecido, y sí, lo había vencido”.
Su experiencia con Solca fue muy buena, pero cuenta con entera convicción que al haber vivido la experiencia dentro del hospital sabe que si no se sometía a un tratamiento privado los resultados no habrían sido los mismos.
“Había muchas personas que llegaron al mismo tiempo que yo para realizarse tratamientos oncológicos y no corrieron con la misma suerte, se encontraban en largas listas de espera y no eran atendidos”.
La crisis a la que se enfrenta actualmente el IESS no permite destinar fondos para enfermedades catastróficas de sus afiliados. Existen múltiples quejas respecto al manejo de los tratamientos a los que se someten los pacientes, como el uso de medicamentos genéricos. Los pacientes y familiares de los mismos mantienen la esperanza de que las cosas mejoren en el ámbito de salud ya que muchas de ellas no poseen los recursos para terminar sus tratamientos en clínicas privadas y el traslado a las mismas conlleva un trámite que toma meses en completarse, y al ser enfermedades que avanzan con rapidez, el tiempo es indispensable. Se estima que para el 2020 la deuda del IESS sea cancelada y las compras públicas mejoren notablemente en la calidad de los productos a adquirir.



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