☠UN VIAJE MORTAL☠
- alene.cx

- 27 jul 2019
- 3 min de lectura
Actualizado: 6 ago 2019
Fue hace poco, pero no lo supero.

Organizaciones que defienden los derechos de los animales exigieron una explicación a la aerolínea Tame por la muerte de China, una perrita de raza American Bully de origen norteamericano con 30 kg, la cual fue trasladada en la vuelo con ruta Guayaquil-Quito a finales de mayo. Para transportar mascotas en las bodegas de los aviones, las aerolíneas tienen sus propias políticas y costos. Hay ciertas razas que no son permitidas llevar. Además, para transportarlas se debe cumplir con requisitos sanitarios.
La aerolínea, la cual opera desde 1962, contaba con todos los procedimientos del manual IATA Live Animals Regulations (Regulaciones para Animales Vivos) que, a su vez, están incluidos en su manual de procedimientos de manejo de carga, autorizado por la Dirección General de Aviación Civil (DGAC).
En el caso de la perrita American Bully, la compañía sostuvo que durante la recepción en Guayaquil, el agente de carga alertó al embarcador (dueño de la mascota) sobre la agitación del animal y ante aquello este le respondió que era un comportamiento normal que ya había ocurrido en otros vuelos. Sin embargo, el agente de carga ingresó una observación en la guía aérea, señalando que la mascota viajaba a riesgo del dueño.

La vida con Seis Patas.
China fue vista por última vez fuera del kennel (caja de transporte) con varios golpes en su cabeza, a lo que la aerolínea Tame no dio más detalle que decir que la perrita estaba con un comportamiento alterado y que su kennel pudo abrirse durante el vuelo.
Las explicaciones no fueron suficientes, así que las agrupaciones animalistas se manifestaron con mayor fuerza en las redes sociales con el hashtag #justiciaparachina, con el cual exigían a la aerolínea la aclaración de los hechos mientras que China viajaba en su contenedor respectivo, así también como imágenes y videos dolorosos a la vista, donde se veía un cuerpo congelado, rígido y sin vida. Lo único que se recibió ante ese movimiento fue que la funcionaria de Tame comunicara que próximamente se pronunciaría mediante un informe en el que ya había destacado que se había cumplido con el procedimiento sanitario establecido para el trato de animales en un aeropuerto.
Los restos del animal no fueron recogidos y el procedimiento sanitario al que se refirió Tame se puso en duda. Una vez verificada la muerte de la mascota, se supone, la aerolínea se abría comunicado con la persona encargada, pero jamás llegó. Tame concluyó el comunicado afirmando que “lamenta profundamente esta situación de caso fortuito y continuará con el compromiso de siempre, no solo con nuestros clientes sino también con el servicio en bienestar de la preservación de la naturaleza y el respeto a todos los elementos que forman su ecosistema”.
La organización que difundió ese clip (Almanimal) solicitó la entrega de los videos de seguridad del día que China viajó. En el aeropuerto Mariscal Sucre, el manejo de las cámaras de seguridad está a cargo de la Empresa Pública Metropolitana de Servicios Aeroportuarios, del Municipio de Quito. La Fundación TEA informó en su cuenta que un funcionario de la aerolínea se comunicó con el propietario de China para indicarle que recibirá un informe sobre lo que ocurrió con su mascota.
Su familia humana no tiene consuelo, han perdido a un integrante de su familia, a un ser que amaban y que, por razones que hasta ahora se desconocen, ya no está con ellos. En sus intervenciones se siente la pérdida y su búsqueda de explicaciones está por empezar.
Pero este caso no es el único, recuerda a otro similar que tuvo lugar en el 2017 cuando Manuel, un gato que debía acompañar a su dueña en un vuelo Quito-Buenos Aires con escala en Lima, se extravió en el aeropuerto de Perú. La pérdida de Manu impulsó una campaña en redes para lograr que la propietaria del gato pudiera viajar a Lima a buscarlo.



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